lunes, 30 de marzo de 2020

HABILIDADES NECESARIAS PARA ADQUIRIR AUTONOMÍA. DESARROLLO CONCEPTUAL, PERCEPCIÓN CINESTÉSICA Y HABILIDADES MOTORAS.




1. Desarrollo conceptual:


El desarrollo de conceptos, se realiza de una manera informal en los niños que tienen visión. En la escuela, están integrados en el currículo de la etapa infantil conceptos relacionados con el cuerpo y el espacio, la cantidad, el tiempo, la distancia y el tamaño. Los niños con discapacidad visual, pueden adquirirlos fácilmente si se realizan las adaptaciones necesarias.
El desarrollo del conocimiento corporal, está en íntima relación con las relaciones espaciales de posición (arriba-abajo, encima de-debajo de, delante- detrás, izquierda-derecha, dentro-fuera…), que luego podrá transferir a sus acciones diarias.
Los primeros conceptos espaciales que se aprenden son: encima-debajo, delante-detrás y, hacia los 6-7 años, los de izquierda y derecha.



Según Hill (1981), la progresión en el aprendizaje debe ser:



• Conceptos espaciales en el propio cuerpo: brazo derecho o izquierdo, la cara está delante y la espalda detrás, mover la mano derecha, echar el pie hacia delante…


•  Relación propia con los objetos y puntos del espacio: la mesa está delante de mí, la puerta está a mi derecha, etc.


•  Relación entre los objetos y puntos del espacio: la pizarra está detrás de la mesa del profesor, la ventana está a la izquierda de la puerta, etc.




Por otro lado, los conceptos de medida y forma, son fundamentales para poder identificar objetos y para realizar más adelante las actividades de la vida diaria, para comprender la configuración de un aula, de un edificio, de diferentes calles y cruces, etc.


Será necesaria la enseñanza estructurada de los conceptos medioambientales; enseñanza que será significativa, es decir, con contenidos no puramente descriptivos con verbalizaciones de datos carentes de significado que darían lugar a posibles errores. El niño puede afirmar: «si giro en la esquina, sigo estando en la misma calle, porque no he cruzado, pero, si cruzo, estoy en otra calle». Tiene que conocer todas las características a través de las diferentes percepciones sensoriales, comprendiendo además qué función tiene y como puede ser empleada. Debe conocer las partes de los edificios (pasillos, escaleras, ascensores, techo), de la calle (acera, bordillos, paso de peatones) y otros elementos de su entorno (postes de luz, buzones, paradas de autobús, entradas a garajes). Además de otros conceptos:


• Relacionados con la movilidad: calle, intersección, carriles de tráfico, semáforo, señal de tráfico, bordillo, peatón, patio, edificio, piso, planta, vestíbulo, suelo y techo.

• De topografía: lado, esquina, pendiente, cuesta, recto, intersección, ángulo, línea, etc.

• De textura: cemento, piedra, grava, tierra, hierba, madera, cristal, duro, seco, mojado, deslizante, rugoso.



Orientaciones para padres, maestros y cuidadores sobre cómo enseñar a un alumno con discapacidad visual



• Crear rutinas: Además de la necesidad de analizar la tarea, el adulto se 

Es necesario reiterar, que es de vital importancia que estos aprendizajes se incluyan en las rutinas diarias y que sean los padres y los profesores los encargados de potenciarlas en cualquier actividad. Por ejemplo, los padres pueden pedir al niño que controle y verbalice los giros a derecha y a izquierda mientras viajan en el coche camino de casa; o proponer al profesor que pida a sus alumnos que, cuando él haga una pregunta, levanten la mano derecha o la izquierda, o que pongan una mano en la cabeza.



2. Percepción cinestésica:
El desarrollo cinestésico tiene un componente visual muy fuerte. Una de las principales dificultades cuando no hay visión, es la toma de conciencia de la información que el movimiento nos proporciona para interac­tuar con el entorno.

Si no se trabajan las habilidades necesarias, puede resultar difícil mantener una postura corporal correcta: estando en bi­pedestación o sentado, al controlar los giros corporales y al caminar en línea recta.

Posturas habituales en estos casos son:
Cabeza inclinada hacia adelante: (posición comprensible, al carecer de referencias y estímulos visuales). A menudo los niños se reclinan sobre la mesa para escuchar al maestro.
Hombros y tronco: inclinados hacia delante.
En bipedestación: piernas abiertas para aumentar la base de sustentación y brazos hacia adelante.
Balanceos del cuerpo: sin objetivos funcionales.



Orientaciones para padres, maestros y cuidadores sobre cómo enseñar a un alumno con discapacidad visual



• Corregir posturas: Los familiares y maestros deberán hacer intervenciones verbales y físicas para ayudar al niño a adoptar una postura corporal adecuada para su salud.

• Trabajar complicaciones de acción motriz: Los niños con ceguera congénita, es decir desde el nacimiento, tienen verdadera dificultad de movimiento para poder ejecutar giros. Para trabajar los giros, se puede recurrir al uso de elementos tangibles, como las esquinas o la pared. Al principio, solo se enseñará el componente motor: girar a la derecha, a la izquierda o dar media vuelta.

Enseñar movimientos de sociabilización: Se deberán igualmente enseñar los gestos que otros niños aprenden por imitación. Ejemplos de ello son: asentir o negar, encogerse de hombros, levantar la mano para pedir turno de palabra, saludar o despedirse con la mano.




3. Habilidades motoras:
El desarrollo de las destrezas motoras guarda íntima relación con las habilidades cinestésicas. La postura, el equilibrio y los giros corporales dependen del grado de desenvolvimiento motor del niño.
Los juegos vigorosos del niño con visión normal, como: correr, saltar, columpiarse, son más limitados en el caso de los niños con discapacidad visual, al carecer del estímulo visual para avanzar hacia objetos o situaciones interesantes y al sentirse inseguro por desconocer el espacio.

Un niño sin problemas graves de visión, mira sus manos y ejercita con ellas diferentes movimientos. Poco a poco, a base de manipular los juguetes y objetos que encuentra, va mejorando su motricidad manual. Pero, cuando hay una discapacidad visual, se necesita que esa actividad sea dirigida, y que se le enseñe a jugar con los objetos, cogiéndolos y soltándolos, golpeándolos, etc.


Se diferencian dos áreas concretas:

Ø Motricidad gruesa: Abarca las grandes habilidades de movimiento como: caminar, correr, saltar, subir y bajar escaleras.


*Es frecuente en la forma de andar de los niños que tienen ceguera total congénita:
-Caminar con las piernas más abiertas para aumentar la base de sustentación y facilitar el equilibrio.
-Colocar las puntas de los pies hacia fuera, como buscando más información a través de las sensaciones plantares.
-Dar pasos cortos, sin braceo y manteniendo el cuerpo inclinado hacia atrás, como en posición temerosa.
-Girar lateralmente la cabeza o inclinarla hacia adelante o hacia atrás.
-Caminar de puntillas, arrastrar los pies, etc.

Pueden presentar un tono muscular alterado, rígido o hipotónico (bajo tono muscular), no saber saltar y correr, no alternar los pies para subir las escaleras o mostrar estereotipias (movimientos repetitivos como hábito motor). Un buen control corporal y un adecuado tono muscular van a favorecer: el movimiento en línea recta durante los desplazamientos, una velocidad de marcha adecuada, control en los giros que se realizan con el cuerpo, adecuado uso de la técnica del bastón… En estas edades, es fundamental proporcionar al niño todas las oportunidades de movimiento a través de los juegos físicos. En algunos casos, es necesaria la intervención de un psicomotricista o fisioterapeuta para corregir las posibles alteraciones que se producen.

Ø Motricidad fina: El control de los movimientos de la mano e independencia de dedos, es imprescindible para realizar diferentes acciones funcionales. Los niños que nacen con ceguera pueden presentar dificultades en la prensión y en la coordinación bima­nual, aspectos fundamentales para la ejecución de tareas como coger objetos, sacar, meter, abrir, tapar, abrochar botones y cordones, pelar, cortar, etc. Lucerga (1993) determina que para que las manos sirvan al niño ciego como instrumentos de experimentación y conocimiento deben poder llevar a cabo dos adaptaciones fundamentales: la mano debe convertirse en órgano primario de percepción sin perder su función ejecutora, y la coordinación visomotora debe ser sustituida por la coordinación bimanual y la coordinación oído-mano.





Extraido de: Martínez Calvo, J. (2011). Madrid. ONCE. Manual de Discapacidad visual y autonomía personal. Enfoque práctico de la rehabilitación. Recuperado de:

Realizado por: Judith.

HABILIDADES NECESARIAS PARA ADQUIRIR AUTONOMÍA. PERCEPCIÓN AUDITIVA Y Percepción HÁPTICO/TÁCTIL


1. Percepción auditiva:
Los sonidos del entorno, carecen de significado para el niño, que necesita ayuda para reconocerlos y para determinar su valor funcional. Esto, solo es posible si se facilita y se repite de forma consistente el contacto corporal con el objeto que produce el sonido, emparejando así dichos sonidos con estímulos táctiles. La familia y los maestros deben conducirle hasta el objeto, explicando lo que es y de dónde procede, hasta conseguir que le resulte familiar y lo relacione por sí mismo. Sonidos como los de casa, los de la calle o los producidos en los transportes públicos, son muy buenos instrumentos para este tipo de aprendizajes.

Se deben favorecer, en etapas tempranas, la coordinación oído-mano como sustituto de la coordinación ojo-mano. Esta se logra al final del primer año, con un retraso de seis meses, aproximadamente, con respecto a los niños que ven. Y se puede estimular mediante juegos que asocien lenguaje, canciones, utilización de juguetes sonoros, etc. Sin embargo, si la visión se pierde más tarde, hará falta una estimulación más estructurada para el desarrollo de las destrezas auditivas.



Orientaciones a los padres para favorecer en la vida diaria el uso de la visión:


• Ruido ambiental: Es muy importante cuidar el nivel de ruido ambiental, tanto en casa como en la escuela. Un nivel alto impedirá al niño escuchar los sonidos significativos.
• Signos de atención: A veces, el niño que no ve nada, presenta una inmovilidad excesiva y parece estar encerrado en sí mismo, sin mostrar interés por lo que le rodea, pero no es así, y las personas cercanas a él, deben entender que así es como puede escuchar mejor lo que está pasando en el entorno. El hecho de que gire la cara y no dirija sus ojos a quién habla, es signo de que utiliza su oído para facilitar la escucha activa, y no de que esté distraído sin prestarnos atención.



2.Percepción háptico/táctil:

Los niños con discapacidad visual acceden a la información fundamentalmente a través de la percepción háptico/táctil y acústica por medio del lenguaje. Los que necesitan utilizar el código lectoescritor braille precisan una atención especializada para su aprendizaje. Desde edades tempranas se comienza la sensibilización táctil de las yemas de los dedos, que les permitirá discriminar con facilidad, además de las letras del alfabeto braille, gran cantidad de texturas y materiales. Es conveniente dar orientaciones a las personas cercanas para que seleccionen bien los juguetes, de manera que les permitan experimentar con numerosas variedades (madera, metal, goma, papel, esponjas, toallas), explicando con anterioridad lo que se les va a presentar en sus manos.
Algunas actividades cotidianas requieren la utilización del tacto de manera indirecta, por lo que es necesario trabajarlas de manera específica. realizando ejercicios que desarrollen métodos de exploración para identificar los objetos, utilizando las dos manos.




Orientaciones a los padres para favorecer en la vida diaria el uso de la visión:


Sensibilización táctil: Debe potenciarse desde edades tempranas, para más adelante realizar útiles discriminaciones entre texturas y materiales. Además, será necesaria dicha sensibilidad háptica para hacer uso del alfabeto braille.
Experimentación a través de juguetes: Deben ser variados y de todo tipo de materiales, que posibiliten una clara diferenciación de texturas. Además se ha de contar al niño previamente el objeto o juguete que se le va a entregar, para así además de diferenciar texturas pueda asociar un tipo de material a determinados objetos.

• Exploración: Se debe incitar a realizar actividades donde se empleen las dos manos, para jugar a la identificación de objetos.



Extraido de: Martínez Calvo, J. (2011). Madrid. ONCE. Manual de Discapacidad visual y autonomía personal. Enfoque práctico de la rehabilitación. Recuperado de:
https://sid.usal.es/idocs/F8/FDO26230/discap_visual.pdf
Realizado por: Judith.

HABILIDADES NECESARIAS PARA ADQUIRIR AUTONOMÍA.PERCEPCIÓN VISUAL


En los primeros años, es difícil medir lo que ve exactamente un niño con problemas graves de visión. Pues esta, al igual que el resto de sus capacidades, presenta un desarrollo constante a lo largo de esos primeros años. No obstantes, el desarrollo de la visión en niños presenta ciertas particularidades, porque la atención y algunas funciones sensoriales son atribuibles a la maduración de las vías visuales (Hyväri­nen, 2000).


Las conductas visuales de los niños, son los mejores indicadores de su situación visual. Pero, para poder realizar una valoración funcional de la visión, es importante tener en cuenta que la visión puede ser algo variable de un día a otro, o incluso en el mismo día, oscilando según factores variables como pueden ser la iluminación ambiental o el cansancio. Para trabajar la estimulación visual, es mejor empezar cuanto antes, mediante algunos programas o métodos que fomentan el desarrollo perceptivo ocular.

Si la pérdida visual ocurre después de los 6-7 años, se entiende que ya están adquiridas las destrezas y habilidades visuales, por lo que habrá que ayudarle a aprovechar el potencial que ya posee en las distintas tareas. Si se tienen restos visuales, es fundamental su uso, desde el punto de vista de la autonomía. El hecho de poder percibir luces, colores o formas son guías magníficas para la orientación, que facilita: localizar objetos como la puerta de la clase, posibilita una mejor movilidad al encontrar aunque sea un simple paso de cebra y hace que las rutinas cotidianas del hogar sean más confortables como por ejemplo saber si el interruptor de un electrodoméstico está o no encendido.




Orientaciones a los padres para favorecer en la vida diaria el uso de la visión:


 Juguetes: mejor de colores brillantes o luces; y al poder ser, colocarlos sobre un fondo que contraste.
También es adecuado jugar con marionetas o hacer uso de juguetes en movimiento, para desarrollar habilidades de seguimiento y localización.

• Cuentos: mirar ilustraciones de cuentos que sean significativas para él (con imágenes sencillas, bien perfiladas y contrastadas).

• Fotos ampliadas: son muy útiles para visualizar mejor el rostro de familiares, etc.

• Evitar que se derive una estereotipia (movimientos repetitivos de manera involuntaria)Tanto desde casa como desde la escuela, se deben impedir conductas como los movimientos de la mano delante de los ojos, que muchas veces se hacen para jugar con la luz que entra.



Extraido de: Martínez Calvo, J. (2011). Madrid. ONCE. Manual de Discapacidad visual y autonomía personal. Enfoque práctico de la rehabilitación. Recuperado de:
Realizado por: Judith.


CONSIDERACIONES PREVIAS EN LOS PRIMEROS AÑOS ESCOLARES (3-6 AÑOS).


En muchos países se han promulgado leyes educativas para favorecer la inclusión escolar y la atención a la diversidad. Los objetivos de los programas de autonomía se adecuan generalmente a los contenidos curriculares y a su desarrollo madurativo. Esto sucede en la etapa que abarca desde los primeros años hasta los 8. Entre los 9 y los 14, muchos de los objetivos también están contemplados, aunque considerados como transversales, es decir, tratados desde las distintas áreas del conocimiento. Sin embargo, a partir de los 15 años se consideran contenidos extracurriculares. Por este motivo, es más sencillo incluir, los objetivos de autonomía dentro de la programación escolar, en los primeros años escolares. De este modo, los objetivos se entenderán correctamente y se fomentará la participación de todos los miembros pertenecientes a la comunidad educativa.

El simple hecho de lavarse las manos antes de comer, para un niño con discapacidad visual, implica conseguir otras muchas habilidades, como: llegar al servicio, explorar el lavabo para localizar el grifo y el jabón, abrir y cerrar el grifo, y realizar los movimientos correctos para el lavado de manos.
La intervención se realizará de forma constructiva, siendo un aprendizaje significativo y teniendo en cuenta las motivaciones del propio alumno. Los nuevos conocimientos han de ir incorporándose en la estructura cognitiva del alumno, relacionando lo nuevo con lo anteriormente aprendido. Pero los conceptos de mayor nivel intelectual, deberán ser aprendidos de manera comprensiva.

Como propone Herrera (2008), se tendrá en cuenta a la hora de comenzar a trabajar con alumnado de discapacidad visual:

-La creación de intereses que despierten la atención del alumno, para ello, se deberá partir de situaciones o problemas cotidianos reales.

-Ser flexibles en el proceso de enseñanza-aprendizaje para posibilitar al alumno afrontar con éxito imprevistos diarios y generalizar lo aprendido a nuevas situaciones, siendo así un aprendizaje transversal de utilidad aplicable a la vida del alumno/a.

-Dar valor y depositar confianza en las capacidades del alumno para la resolución de problemas, ya que la sobreprotección es mala y deficiente, si lo que queremos es que el alumno se capacite para afrontar los imprevistos o obstáculos que están presentes continuamente en nuestras vidas, ya sea desde que se pueda encontrar con obras en su camino, o variaciones en el tráfico como una valla que le impida el acceso a esa calle. 


Dado el carácter individualizado del programa de intervención, según Cantalejo (2000), se establecerán:
-Objetivos.

-Habilidades de partida a tener en cuenta: Capacidades necesarias para poder conseguir los objetivos propuestos.

-Apoyos profesionales: Personas que van a participar en la enseñanza.

-Elección de los métodos de enseñanza (dentro del contexto de la actividad o con sesiones en las que se enseñe esa habilidad en concreto).

-Tiempos: Duración total y el tiempo estimado que se dedicará a cada sesión.



Si la discapacidad visual es total, la atención será más específica: precisando de mayor tiempo para la incorporación de habilidades, pudiendo tardar hasta varios años. Se necesitará de mucha práctica y de un seguimiento continuo para verificar la incorporación definitiva de las habilidades y técnicas propuestas para el aprendizaje, hasta lograr interiorizar y generalizar las mismas. Por esta razón, es esencial ser pacientes y constantes en el trabajo hasta conseguir los logros deseados, por tanto, es recomendable que se vayan valorando todos y cada uno de los progresos, y no nos obsesionemos tanto con la obtención de los resultados, pues no es bueno actuar queriendo ir demasiado rápido, porque tal vez originaría el efecto contrario, pudiendo empeorar y ralentizar todo el proceso.

En el currículo de la etapa infantil, los contenidos educativos se organiza en tres áreas: conocimiento de sí mismo y autonomía personal; conocimiento del entorno; y, lenguaje: comunicación y representación. Pero dentro del currículo se da especial relevancia: a la adquisición de destrezas para realizar algunas de las actividades habituales, a los aprendizajes orientados a la construcción de una imagen ajustada y positiva de ellos mismos, y al progresivo control motor que favorezca la interacción con el medio natural, físico y social, de forma segura y con autonomía, asumiendo un papel responsable y con iniciativa, sin dependencia de la figura adulta. Igual de importante es, que el niño con discapacidad visual, vaya utilizando de forma cada vez más adecuada, los espacios y los materiales que tiene a su alcance.

Debe quedar claro, que los objetivos de los programas de autonomía, coinciden plenamente con los objetivos recogidos en el currículo de la etapa. En el caso de los niños con discapacidad visual, será necesario un mayor grado de desarrollo en las percepciones sensoriales (auditivas/acústicas, táctiles/hápticas y ópticas/visuales) y de aquellas que, por motivo del déficit, puedan correr el riesgo de no alcanzarse en su totalidad, como es el caso del desarrollo motor, conceptual y la capacidad de orientación. Este desarrollo de habilidades, debe ir construyendo un entramado básico, para sentar las bases de los aprendizajes específicos que el niño tendrá que hacer en el futuro, como es el braille o las técnicas de bastón (Skellenger y Sapp, 2010).



Extraido de: Martínez Calvo, J. (2011). Madrid. ONCE. Manual de Discapacidad visual y autonomía personal. Enfoque práctico de la rehabilitación. Recuperado de:

Realizado por: Judith.

MATERIALES DIDÁCTICOS

 LIBROS SENSORIALES: 

Como en todos los casos tratándonos de niños, es importante tener en cuenta con qué materiales podemos trabajar para así ayudar a todos los alumnos.
No todos los alumnos son iguales, sino que tienen capacidades diferentes, por lo cual no todos los niños les conviene utilizar unos mismos materiales.
En el caso de niños con discapacidad visual, vamos a realizar una recopilación con algunos de los materiales que podemos emplear en el aula en sustitución de otros que no podrían utilizar.
En el siguiente enlace encontraremos un libro sensorial realizado con materiales de diferentes texturas. https://www.youtube.com/watch?v=PAdWg3RRIoo
Este tipo de material es muy típico y a la vez esencial en el día a día de estos niños, ya que al no percivir mediante el sentido de la vista los objetos que les rodean, de este modo suplen esta carencia mediante el sentido táctil, y de esta forma el niño tomará conciencia de diferentes materiales que irá asociando a otros que se encuentre a lo largo de su vida. 

Para aprender las figuras geométricas, podríamos realizar fácilmente un libro casero utilizando fieltro, recortando las formas y dibujándolo el contorno con relieve, para que así el niño palpe el relieve y busque la forma con la misma forma. Como podemos ver en la siguiente imagen:

 
                                                          Imagen 1.

Irene Gómez-Zurita López.

viernes, 20 de marzo de 2020

INTRODUCCIÓN

La discapacidad visual hace referencia a cualquier alteración de la vista ya sea parcial o total.

En primer lugar, es necesario saber que a través de la vista podemos ver el 80% del mundo que nos rodea. En el sentido de la vista entran en juego dos aspectos cruciales para catalogar la variabilidad de deficiencia visual que se delimita en función de dos parámetros: el campo visual (el espacio visible) y la agudeza visual (la capacidad del ojo).

Existen dos tipos de discapacidad visual:

-       Personas con deficiencia visual: Tienen una disminución en la visión, pero con suficiente visión para ver la luz y orientarse en ella, es decir, cuentan con una visión funcional pero reducida, por lo que su visión no es completa. Estas personas leen a un ritmo más lento y los textos deben estar escritos con letra más amplia y escriben más despacio usando lápices especiales

-       Personas con ceguera: Por el contrario, estas personas muestras una disminución total de la vista sin uso funcional, se orientan principalmente a través de la vista y el oído. Para estas personas el bastón o el perro-guía es de mucha ayuda ya que su orientación y movilidad es diferente en el espacio y al leer en braille, leen mucho más despacio ya que es un sistema más lento que el ordinario

Dificultades que encuentran las personas con discapacidad visual:
-       - Dificultad para percibir e identificar cosas o personas visualmente
-      -  Leer textos que no tengan la transcripción al braille

Para orientarse en espacios nuevos y detectar obstáculos.



10 cosas que no sabías sobre las personas con discapacidad visual ...


El alumno con ceguera o discapacidad visual tiene necesidades educativas especiales derivadas de la dificultad de acceder a la información a través del sentido de la vista. La llegada de un niño con discapacidad visual en el aula puede resultar desafiante para los docentes. No obstante, queremos recoger y haceros participe de este blog que va dedicados a todos esos niños con discapacidades visuales, en la que queremos compartir algunos, recursos, técnicas, actividades para poder poner en práctica tanto en la escuela-aula como en casa. En el paradigma de la sociedad a nivel mundial promueve las integraciones de niños con diferentes discapacidades. Por tal razón, debemos hacer frente ante la demanda que un niño con disminución visual nos platea en la escuela y en el aula.

RELACIÓN CON EL DECRETO 67/2007

En el decreto 67/2007, por el que se establece y ordena el currículo del segundo ciclo de la educación infantil en la comunidad autónoma de Castilla-la mancha, se hace mención al tema de discapacidades donde se engloban los alumnos con necesidades especiales (ACNE) de una manera mas general, englobándolo dentro de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (ACNEAE), los apartados donde aparecen estas menciones en el currículo son las siguientes:

Artículo 2. principios generales:
3. La respuesta al alumnado con necesidades especificas de apoyo educativo se desarrollará de manera normalizada e inclusiva

Artículo 8. Respuesta a la diversidad del alumnado
1. La atención a a la diversidad se entiende como el conjunto de actuaciones educativas dirigidas a dar respuesta al alumnado y a su entorno en función de las diferentes capacidades, ritmo y estilos de aprendizaje, motivaciones e intereses, situaciones sociales, culturales, lingüísticas y de salud.
2. La respuesta al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo partirá de la identificación de sus características, responderá a los mismos objetivos y competencias que los del resto de sus compañeras y compañeros, se organizará de manera individualizada en el contexto del aula con los recursos necesarios y facilitará la coordinación con las familias y con el resto de sectores implicados.
4. El niño excepcionalmente podrá permanecer escolarizado en el segundo ciclo de educación infantil un año más de los tres que constituye el mismo, cuando el dictamen de escolarización así lo aconseje, previa autorización expresa de la consejería competente en materia educativa.




REALIZADO POR: RAQUEL